Una campaña no deja de funcionar cuando termina la exposición, y una recomendación entre dos personas no aparece en el embudo de ninguna de las dos. Los modelos agregados aproximan ambas cosas con funciones suaves, lo cual está bien hasta que necesitas saber a quién se convenció y quién lo convenció.
Cuando cada agente lleva su propia memoria, su propia fatiga y sus propios lazos sociales, el adstock, el olvido, la viralidad y la reputación dejan de ser parámetros y pasan a ser consecuencias. Con el tiempo pasa lo mismo: descubrir, comparar, consultar a otros y decidir se convierten en estados explícitos, así que las respuestas diferidas y la demanda que madura salen del modelo en lugar de ajustarse encima de él.
